Sunday, March 12, 2006

Nota Diario La Capital Domingo 12 Marzo 2006.

Julieta Cardinali, Romina Ricci y Leonora Balcarce cuentan "¿De quién es el portaligas?" Tres mujeres al borde de un ataque de nervios entre amistades y deslealtades .
Las actrices coincidieron en asignarle un carácter tragicómico a la próxima película de Fito Páez .
Pedro Squillaci / Escenario .
Julieta Cardinali, Romina Ricci y Leonora Balcarce están mutando en Loli, Patty y Coca, tres veinteañeras rosarinas de los 80 dispuestas a atravesar los avatares de la amistad, pero sobre todo a afrontar el paso del tiempo. Es el espíritu de la película "¿De quién es el portaligas?", cuyo rodaje se lanza el 13 de marzo en la ciudad con guión y dirección de Fito Páez.
Así como alguna vez Victoria Abril, Carmen Maura y Rosi De Palma fueron las chicas Almodóvar, hoy estas tres bellas actrices argentinas se sienten las chicas Páez. Un aire de la estética del cineasta español rodea la película de Fito y, salvando las distancias, hay puntos que parecen tocarse.
Fito apunta a los sentimientos genuinos de la amistad, a las traiciones y a las lealtades en momentos en que la democracia llegaba al país y había una suerte de efervescencia y voluntad de asumir cambios en la sociedad. Para ello, las chicas Páez deberán mostrarse como Loli, Patty y Coca con sus virtudes y sus defectos. "La idea de la película es que a pesar de las fallas de la amistad, lo que sigue importando es el vínculo", dijo Romina Ricci, mientras Balcarce y Cardinali asentían en una entrevista exclusiva concedida a La Capital tras la presentación oficial del inicio del rodaje en la ciudad.
-Julieta, ¿qué cuerda tuviste que tocar para que salga un personaje tan particular, por esto de que Loli es rica, drogadicta y atolondrada?
Cardinali: Mi personaje es una chica que no terminó de madurar del todo, siempre fue muy consentida, y siempre piensa que las cosas le salen como ella quiere. Y en este caso en particular, en la historia que cuenta la película, las cosas precisamente no le salen como ella quiere. Entonces tiene un razonamiento un poco fantasioso, ayudado también por lo que consume, que se droga un poco, toma pastillas para dormir, entonces la mete en un mundo de fantasía.
Ella quiere solucionar todo como habitualmente hace siempre, y a la primera que recurre es al personaje de Romina (Patty), que es como una madre, pero en un punto también tiene una fantasía muy grande, porque entran las dos en un viaje casi sin retorno.
-En los ensayos en Lavardén se notó que detrás del cuadro de tragedia, hay un marco de comedia.
Ricci: Es que nos vamos a reír mucho. Más allá del drama que es, la hacemos también porque nos divertimos.
Cardinali: La película tiene cosas muy graciosas, pero nosotras lo hacemos en serio, que termine siendo gracioso o delirante es el resultado de todo eso, pero a nosotras el drama nos está pasando.
-La amistad es el tema central, ¿se sintieron identificadas con los vaivenes que suelen tener las relaciones amistosas?Ricci: La idea de la película es que a pesar de las fallas de la amistad o de cualquier vínculo, lo que sigue importando es el vínculo.Cardinali: Las tres se ayudan mucho.
Balcarce: El amor es más fuerte (risas de las tres).-Leonora, ¿este es tu primer protagónico fuerte?
Balcarce: No, ya hice dos protagónicos, uno es "Los suicidas", de Juan Villegas, que se estrena en octubre, sobre una novela de Antonio Di Benedetto, con Daniel Hendler.
Y después otro que era más independiente, que se estrenó en el Malba nada más, que se llama "El amor, primera parte", de cuatro directores de la Fundación Universidad del Cine (FUC).
-¿Pero no te pesa esto de trabajar con actrices de renombre y dirigida nada menos que por Fito Páez?
Balcarce: No, no, no me pesa porque son todos amigos y además está Gonzalo (Aloras), que es familia (la actriz es la pareja del guitarrista de Fito en la vida real y en la ficción), y estamos todos en la misma situación.
Es una historia de amistad y se va a transmitir eso. Y está bueno que seamos todos amigos porque si nos llevamos bien va a salir todo mejor.
-¿La convivencia de la tragedia y comedia que se da en la película también existe en la vida real?
Balcarce: Es que en realidad uno se ríe de cosas que son trágicas y absurdas, y son reales, y uno se termina riendo, pero no es que se busca la risa o el cliché de la comedia, uno se puede reír de cosas absurdas o tragicómicas, y eso es lo que pasa con esta película.
-La peli tiene una resolución un tanto bizarra, en referencia al transplante de corazón de una vaca para salvar a la amiga, ¿esto le agrega más sorpresa o viene hilvanado con la trama?
Cardinali: En verdad viene todo encadenado. La idea del corazón de vaca es casi al principio de la peli, es lo primero que se nos ocurre a los personajes, en particular el mío, lo comparto con Romina y desde ahí sucede todo. Lo bizarro es lo que pasó antes y el transplante pasa a ser una consecuencia.
-¿Te parece que la historia tiene una identidad local o al abordar una mirada sobre la Argentina de los 80, podría transcurrir tranquilamente en Mendoza, por ejemplo?
Balcarce: Me parece que habla de Rosario en los 80, sobre todo por el tema de la música, y toda la movida que pasaba acá.
-¿La película, al tener tres mujeres protagonistas, puede planter también una cuestión de género?
Ricci: El mira mucho más a la mujer, es más, al hombre lo está poniendo en un segundo plano. Y como decía Rodolfo (por Páez) rescata la idea de la maternidad y los vínculos focalizados desde la mujer, pero, bueno, es la mirada de él.
-Por las edades de las tres (Romina y Leonora tienen 27, Julieta 28 años), eran nenas de la primaria cuando acontecieron los cambios en el país de la década del 80 que narra Fito en su película, ¿cuál es la imagen que tienen de esa época para representar a sus personajes?
Cardinali: Lo que pasa es que los 80 fueron muy fuertes, tiene una imagen estética muy fuerte. Ahora, históricamente hablando, es de las cosas que nos contaron, que escuchamos, que leímos.
-¿Les hubiese gustado haber estado presente en aquellos años?
Ricci: A mí me hubiese gustado vivir los 60.
Cardinali: A mí los 50 (risas).
Ricci: No sé, en realidad, creo que todas las épocas son lindas y a cada uno le toca la que le toca.
Nosotros nos tocó una parte.....
Cardinali: Igual está bueno contar otra época, porque todo lo empezás a preguntar y te vas enterando de un montón de cosas. En un punto está bueno porque te empezás a enterar más profundamente de la época.
Ricci: Y también recordás cosas que por ahí vivías, que las tenés en imágenes, o cosas muy chiquitas, y decís en mi casa pasó esto y esto.
Es lindo revivirlo.

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