Tuesday, April 11, 2006

Nota de Dario Grandinetti en el Diario La Capital.


Realidades y fantasías de Darío Grandinetti "No es casualidad que este último tiempo esté volviendo tan seguido a Rosario" El actor estará en las próximas películas de Fito Páez y Gustavo Postiglione, y tiene ganas de regresar a la ciudad

José L. Cavazza / La Capital

"Estoy yendo bastante seguido a Rosario. El último verano, casi todos los fines de semana". Darío Grandinetti, que tendrá una participación en el próximo filme de Fito Páez y protagonizará una película de Gustavo Postiglione, busca consolidar el lazo con su ciudad y además fantasea, según confesó al final de esta entrevista con Escenario, con volver a vivir en Rosario y abrir un restaurante.

-Vas a estar en la película que Fito Páez está rodando en Rosario y también vas a protagonizar el próximo filme de Gustavo Postiglione.

-En la de Fito tengo una participación interpretando al dueño de un cabaret, un tipo bastante pesado, en los años 80. Me gustó mucho la historia, por encima del género que Fito eligió, que es la comedia absurda y disparatada. Me parece muy jugado y divertido, y me gustó porque por encima de todo eso él decide hablar de esta necesidad de conservar los afectos, el amor y la familia, por muy poca convencional que sea esta familia. A pesar de todo, poder ser uno capaz de armar la familia que necesita, y con eso conservar los afectos cerca. De eso habla la película de Fito y a mí me gustó mucho. Me halagó que me llamara y ahí estoy, esperando abril para empezar a rodar. La película de Gustavo es una historia ya de la que venimos hablando desde hace un año. Cuando compartirmos unas vacaciones en La Pedrera (Uruguay) empezó a contarme la historia y a lo largo del año me hizo llegar versiones, y me gustó mucho. Es la historia de un director de cine que atraviesa tres etapas muy marcadas de su vida y entonces el mismo personaje lo vamos a hacer tres actores distintos, Carloncho Resta, Norman Brisky y yo, y no por una cuestión cronológica sino porque cambian tanto que Gustavo quieren que cambien también sus fisonomías.

-Los tres, pelados...

-(risas) No, es pura coincidencia. Aunque pensándolo mejor, en realidad no sé si es tanta la coincidencia, pero según Gustavo sí.

-¿Tiene algo de especial para vos filmar con directores rosarinos?

-Sí, me gusta mucho y lo disfruto. No sé si ponerle rótulos, palabras de más, una valoración. Sí sé que tanto con Gustavo, a quien conozco un poco más que a Fito, como con Fito, encuentro códigos en común muy fácilmente. Y es algo que va más allá de la relación que uno haya creado. Con Fito las veces que nos encontramos, casi siempre accidentalmente salvo cuando participé del mediometraje "La balada de Donna Helenna", se dio una relación muy cercana. Un acercamiento natural que produce probablemente el simple hecho de saber que venimos del mismo lugar, y siento un grado de confianza con él como para hablar de cosas incluso muy íntimas, y sentí que eso era recíproco. Lo mismo pasa con Gustavo. Entonces, eso me ayuda a mí a crear el vínculo que necesito crear con un director para confiar en él, para recurrir y pedirle ayuda cuando la necesite. Me pasa con Fito a pesar de que esta es apenas su segunda película, y no me ha pasado con algunos otros directores. Con Gustavo no filmé nunca, he visto "El asadito". Pero el verdadero culpable de todo esto es el Nene Molina, quiero decir de producir esta posibilidad de trabajar en Rosario, y por suerte va a hacer la fotografía del filme de Gustavo.

-¿Qué diferencia encontrás entre Héctor "Nene" Molina y Pedro Almodóvar, desde tu visión de actor? Vos trabajaste con ambos...

-Diferencias pueden haber muchas, como las que hay habitualmente entre un director y otro, pero yo prefiero hablar de los puntos en común, que en este caso es la honestidad a la hora de elegir contar una historia y la manera en qué elige contarla artísticamente. Creo que, con Fito y Gustavo ocurre lo mismo, lo fundamental es ser honesto con la historia que se tiene ganas de contar, sin la receta frente a los ojos de lo que dice cómo asegurarse un éxito. Se filma lo que se tiene ganas de filmar de la manera en que uno cree honestamente que debe hacerse, no pensando en lo que el público quiere ver o escuchar. Es la honestidad de los directores con los que yo prefiero trabajar.

-¿Y a vos te gustaría contar tu propia historia a través de una película?

-(risas) Hace tiempo, cuando me hacían esta pregunta salía disparando, pero desde hace un tiempo estoy evaluando la posibilidad de dirigir. Siempre sentí que para dirigir uno tiene que saber muchas cosas, y yo no sé tanto de cine, apenas actuar. Con el correr del tiempo estoy notando que estoy aprendiendo más y concretamente hay una historia que me gustaría contar, que es un cuento del Negro Fontanarrosa, con quien alguna vez hablé sobre esto.

-¿Qué cuento? ¿Podés decirlo?

-No, porque tengo miedo de que me lo afanen (risas). No, no, no hay problemas porque el Negro no se los va a dar. Es "El asombrado", la historia de un hombre que no hace sombras. Es fantástico. Quiero actuar también el personaje. Tengo un pre-guión escrito y hasta fantaseo con dirigirlo. Pero el tema que me da un poco de pavor, mirá que todavía ni siquiera no le entregué el pre-guión al Negro.

-¿Creés en las casualidades? Por lo de tus continuos viajes a Rosario.

-Es cierto, no es casual que yo este último tiempo esté volviendo tanto a Rosario. Desde hace mucho fantaseo con... puede parecer una locura lo que voy a decir... no laburar más y volver a vivir a Rosario y poner un restaurante. La verdad que tengo ganas. Por supuesto que sé que es una fantasía por el momento. No me resulta difícil imaginarme algo para armar, incluso lo llegué a hablar con mis hermanas y algunos amigos. Me gustaría quedarme ahí hasta que aparezca algún papel muy interesante para interpretar, irme pero volver. No sé, supongo que tiene que ver con un momento especial de mi vida.

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